Las Casas-Torre son edificios característicos de las luchas banderizas medievales, construidos en la Baja Edad Media, entre los siglos XIII y XIV. No son construcciones militares, ya que constituyen también la vivienda y el centro económico de sus moradores. La Casa Torre de Ajangiz, que perteneció al linaje de Mentzeta, está situada en el barrio de Kanpantxu, y es la única que se conserva en pie. El edificio tiene una fachada de sillería y vanos adintelados.

Se trata de un palacio barroco, construido en el siglo XVII por la familia Olaeta-Aristieta, dos de cuyos hijos llegaron a ser Diputados Generales del Señorío de Bizkaia. Este edificio majestuoso y de gran tamaño, situado en el barrio de Kanpantxu, fue posteriormente transformado en caserío y acoge actualmente un agroturismo y un centro de agricultura ecológica.

Situada en el barrio de Mendieta, es un edificio de 1822, obra del arquitecto Juan Bautista Belaunzaran, autor de la iglesia de la Ascensión del Señor, con la que compone un complejo urbanístico neoclásico construido en el siglo XIX. La Casa Cural ha sido adquirida recientemente por el Ayuntamiento, que la acondiciona como futura Casa de Cultura.

El caserío es una construcción totalmente rural, adecuada y adaptada a la economía agropecuaria. La arquitectura popular que representan los caseríos presenta interesantes ejemplos arquitectónicos en Ajangiz. Los más antiguos corresponden al siglo XVII y destacan por su estructura de postes, sustentada sobre piedra. Ejemplos que encontramos en caseríos como Enbeita, en el barrio de Kanpantxu.
A partir de mediados del siglo XVIII se sustituye la estructura de madera por la piedra como elemento sustentante del edificio; un cambio que permite aumentar los vanos y las entradas de luz, debido a la consistencia constructiva. Como ejemplo, destaca el caserío Ispizua Aurrekoa.
En el caserío Sartzola, podemos ver los pilares de uno de los pocos hórreos que quedan en la región.